martes, 7 de julio de 2009

MISHIMA, EL GRAN MISHIMA CUANDO TENÍA CABEZA


MISHIMA,
EL GRAN MISHIMA CUANDO TENÍA CABEZA


"El muchacho se mordió los labios y sonrió. El día se estaba oscureciendo. Oyó los gritos que llegaban desde donde practicaba el Club de Béisbol. Percibió un eco lúcido cuando una pelota golpeada por bate fue lanzada hacia el cielo. "Algún día, tal vez, yo también deje de escribir poesía", pensó el muchacho por primera vez en su vida. Pero todavía le quedaba por descubrir que nunca había sido poeta."


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Yukio Mishima, de El Muchacho que Escribía Poesía


lunes, 6 de julio de 2009

CITA A UNA CITA DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

CITA A UNA CITA DE
LEOPOLDO MARÍA PANERO


"Si hay fallos en mi obra -particularmentre lo reconozco a propósito de El que no ve-, tengo, sin embargo, la satisfacción de haber siempre considerado la literatura como un en-sí indiferente a su inscripción social (...); es decir, en definitiva, como algo serio. Si los demás no se comen el tarro, es problema suyo. Que no entren en el bosque de la noche. Desde el principio supe que no había salida. Que no usen mi torpe biografía para juzgarme. La literatura no es un modo de vida."
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Leopoldo María Panero, "Acerca de la literatura", El País, 20 de junio de 1984

lunes, 22 de junio de 2009

MARCELO LILLO: TERREMOTO Y NIEBLA


MARCELO LILLO: TERREMOTO Y NIEBLA


Por K. Ramone


La prosa en Chile suele ser mediocre, y sus autores, obviamente, justificadamente mediocres. Hay —pero acá nombraré sólo a muertos— excepciones: Droguett siempre, a veces y a ratos Rojas, las pocas veces que pudo la Bombal, Emar cuando legible e ilegible. Sobre todo Roberto Bolaño. Pero ninguno de ellos es chileno o chilena en estricto rigor; no podríamos ser tan caraduras. Bueno, digamos que pueden ser chilenos, pero no siempre (por último, discutamos qué es esa copia/plagio feliz del Edén llamada Chile/chilenidad: lo vago con grado de absoluta chilenidad). Chile no luce narradores con la fuerza con que enarbola poetas. A diferencia de Argentina, por ejemplo, tiene escasos prosistas de alto nivel; pero de repente aparecen, con la regularidad de un terremoto y con la misma capacidad de movernos el piso. Cuando eso ocurre, dan ganas de agradecer. No todo estaba perdido y hay editoriales que cada tanto apuestan por la literatura de verdad. Así ocurrió con Bolaño. Lo leemos; nos asombramos; seguimos de asombro en asombro; después muere. Algo no muere con Bolaño, pero él muere en lo luctuoso de tal verdad. Luego, otra vez, la nada. Hasta que aparece, ahora, Marcelo Lillo.

Marcelo Lillo es un buen escritor porque cumple con el deber que tiene que guiar a un escritor: ser primero un buen lector. No es necesario ser escritor para ser un buen lector; sin embargo, no se puede ser al mismo tiempo un mal lector y un buen escritor. Habrá excepciones, pero ya conocemos la fábula de las excepciones y las reglas. Lillo lee a Poe, Joyce, Lowry, Capote, Hemingway, Borges, DeLillo, Salinger, sobre todo a Carver, entonces a Cheever y entonces a Chejov. Y a Bolaño. Y se nota y se agradece. Los escritores chilenos no suelen leer a esos autores; hablamos de lecturas de verdad. Suelen pasar por las páginas, para después volver a la misma listita repetida ya por más de una generación de cuentistas y novelistas chilenos. Y se nota y por dios que asquea.

Desde Bolaño que no tenía la oportunidad de agradecer la llegada de un escritor de verdad. Lo curioso es que ambos, Bolaño y Lillo, llegaron vía Europa; en ambas vidas aparece un insensato buen ojo de apellido Echevarría; a ambos los publicaron en España antes que en Santiago. Pero Lillo vive en el sur de Chile, en Niebla, nombre que, como un signo, evoca uno de los títulos mayores de Carver. Lillo me gusta, escribe condenadamente bien. Lillo ama a Carver y es un amor correspondido; y además son distintos y eso es mejor. Su línea, que remite al Carver traducido al español, se agradece, ya que no se queda ahí y sitúa la densidad fría —aunque no inmisericorde— de ese tono y esa épica miserable y cotidiana en otra realidad, la de Lillo, la de un escritor que se sabe tal y actúa en consecuencia, provisto de la seriedad y el humor del caso. Lillo es un boxeador de verdad, un guapo, un tipo tierno también (ya dije que es un boxeador de verdad). No se asombra con huevadas. Marcelo Lillo es todo lo que se ha dicho de él, aunque es más. Respira, toma pisco sour, opina, tiene una colt 45 con forma de destino o de desvío, y una casa con ventanas y perro, y rendijas por donde entran y salen cosas. No viene a vender la pomada ni a autovendérsela. Tiene ego, pero un ego que habla desde un oficio serio; tiene ego, y qué bien que lo tenga, pues el ego es necesario cuando sirve al oficio y la rigurosidad. Tiene ego y tiene sobre todo el derecho a tenerlo. Si a eso le añadimos una técnica, un conocimiento rico de los ritmos y quiebres narrativos, una distancia necesaria respecto de sus personajes y una deriva ácida que los habita, en fin, un manejo del relato que nos golpea en pleno mentón y nos deja tomar aire y luego nos vuelve a pegar en cada costilla y cada músculo, entonces estamos hablando de un escritor de verdad.



Marcelo Lillo ha publicado El Fumador y otros relatos, y ahora, este mes, Gente que Baila Sola, su segunda colección de cuentos. Ya vendrá su primera novela, al parecer el año que viene. No sé si habrá Marcelo Lillo para rato —pues uno ni siquiera sabe si habrá mundo o habrá ganas de estar en el mundo por mucho rato—, pero sí sé que ahora hay Marcelo Lillo y es algo que agradezco, que agradezco de verdad.




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miércoles, 3 de junio de 2009

TRABAJO INÉDITO DE MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO


TRABAJO INÉDITO
DE
MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO



Tenemos el honor y el placer de ofrecer, a los fieles y tercos amigos que visitan este rincón, un trabajo inédito del gran Poeta mexicano, Infrarrealista, cojonudo y consecuente, Mario Santiago Papasquiaro.


Se trata de una versión de un poema de otro grande, William Wantling (que no se nos espante Bukowski/Chinaski); este puñetazo luminoso es un trabajo de inmensa calidad y nos recuerda, de paso, que el púgil Santiago Papasquiaro fue, primero, un gran lector. El riesgo de la poesía, camino que Mario recorrió sin reparar en funcionarios semáforos —siempre listos para poner la luz roja—, no es concebible a tamaña escala vital sin que haya primero un lector inteligente, atento, crítico, sobre todo siempre niñamente curioso.


Este regalo se lo debemos a una mujer excepcional en sí misma, una mujer con mayúsculas, un amigota de lujo para quienes somos sus amigos, una mujer que entiende de historias e Historia y cree, sobre todo, en la honestidad y en la memoria: Rebeca López, que además de lo que es y junto a lo que viene siendo, es, no la viuda, sino la compañera de Mario Santiago Papasquiaro. Dan ganas de gritar ¡VIVA MÉXICO!


Hace unas semanas, hurgando por aquí por allá, se encontró con la traducción-versión-interpretación del poema de Wantling. Extraemos algunas palabras de Rebeca en que nos cuenta del hallazgo:


`Sobre la traducción de Santiago al poema de Wantling... te cuento que lo encontré en una hojita mecanografiada que está a punto de deshacerse (es de esas delgaditas que se usan para escribir cartas y que no pesan mucho en el sobre); tiene la friolera de treinta y tres años (la hojita). Santiago escribió esa versión en agosto de 1975 cuando tenía 21 años. Sobre el título original de ese poema de Wantling, no sé cuál habrá sido, en la hoja dice hasta arriba y con mayúsculas: UN POEMA DE WILLIAM WANTLING (1933), eso está tachado con tinta azul y luego está en manuscrito también con tinta azul "Gregory Corso se confiesa & hasta el viento habla"...`

Ahora, el que crea en brujos que se atreva al gusto de abrazar a Mario en la lectura siempre nutritiva de su trabajo.

K. Ramone




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Un poema de William Wantling, traducido por Mario Santiago Papasquiaro:



Gregory Corso se confiesa & hasta el viento habla




(Versión de MS a un poema de William Wantling)


Parece como si me hubiera pasado la vida en 1 campo enemigo
Hace dos meses que salí libre de las cavernas de San Quintín
-después de cinco años & medio-
& me vine a estas aldeas / con mi morral de inexistencias
para andar por donde quiera & escribir
Ya tengo dos meses por aquí
& no he oído nada de Gerry Mulligan o Jimmy Guffre
-ni siquiera por la radio-
La raza se ha vuelto insensible
o este es el fin de los jazzistas caníbales
No sé, no sé
la gente me mira raro, chistoso,
cuando doy vuelta parloteando
obscenidades en voz alta.
Los burdeles están cerrados desde 1953;
& cuando me acerco a alguna niña
con ganas de plantarle 1 mordisco
ella me mira de arriba a abajo
& me pregunta si no he consultado
a 1 siquiatra para poner en orden
mis problemas sexuales.
La muchachada definitivamente no entiende mi juego.
Ni 1 flirt fugaz con la diosa mariguana
en 1 semana que parece medida con el tiempo de la luna.
Nadie por aquí sabe el coeficiente mental que se logra en el país del peyote
/ confundirlo con 1 tinte para el cabello?
confundir el jugo de naranja con el orín del diablo?
Los policías son educados
& los negros humildes
No resisto la idea de moverme lo más lejos posible
El próximo campo enemigo / tal vez










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Para José Luis Colín

viernes, 22 de mayo de 2009

GUSTAVO PALAVECINO ONCE MORE

GUSTAVO PALAVECINO ONCE MORE...


Gustavo Palavecino ya estuvo hace poco en este manicomio. Hoy se presenta de nuevo, porque, cuando la Poesía es buena como pancito con palta y té caliente a la hora de la once, uno queda obviamente con gusto a poco.
Plavecino es un Poeta que no omite el dato local, pero lo universaliza, no se queda en el guiño. Su poesía es contextualizada y, estoy seguro, será asimismo legible y gozable en muchos años más (o al menos por los años que nos queden, Calentamiento Global mediante y otros terrícolas ascos por el estilo). Es un Poeta cuyo trabajo hay que seguir y degustar. Es joven, está en la edad en que a uno le empiezan a salir los huesos, es decir, se le caen los huesos de leche y salen los de verdad, esos que tendrán que aguantar desde el amor, las cabronerías de variado cuño, la muerte y un largo etcétera que podemos poner perfectamente entre lo vivo y lo por vivir; es joven, dije, y ahora afirmo que es un referente para la poesía de la región del Maule —o, si no lo ve así la egoteca poetalkina, debería ya considerarse un referente: acá, en la mediagua de la Poesía, que es una rancha universal y no maulina, cabemos todos, a ratos apretaditos, pero todos—; por si acaso, para los lectores que nos visitan del Internextranjero, cuando mencionamos Chile, referimos un territorio que a veces es también casi un país.
Bien, me alegra presentar poemas de Poetas y Palavecino es un Poeta.



K. Ramone

La fotografía de G. Palavecino fue hecha por Roberto Apablaza, El Negro.

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Poema de Gustavo Palavecino:

XI ORIENTE

Desfiladero donde van a morir putas, travestis, traficantes,

empresarios de poca monta y viajeros.
Cuna del hampa talquino,
arteria que cobija a los nuevos bebedores de ajenjo
orgullosos de sus apolillados hígados.

En la 11 Oriente Rómulo y Remo son alimentados por una hiena,
cómplice de las confabulaciones más insospechadas,
cómplice de aquellos silenciosos automovilistas que buscan los servicios de sus roncas y piernilargas amigas,
cómplice del lento caminar de los ferroviarios,
que con sus torcidas espaldas salen al encuentro de una caña de vino.

11 de Septiembre: bombardeo a La Moneda.
11 de Septiembre: caída de las Torres Gemelas.
11 de Marzo: atentado de Madrid.
11 Oriente y el triunfo de lo amoral.

Sin 11 Oriente el roto no habría engañado al diablo ni Donoso escrito “el lugar sin límites”.
Sin 11 Oriente Mario Kruetzberger no habría conquistado Miami y el “loco Tito” estaría cuerdo.
Sin 11 Oriente Talca no sería Talca y mudo se volvería el trueno.
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lunes, 18 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI in loving memory



MARIO BENNEDETTI

—14 de septiembre de 1920, Paso de los Toros - 17 de mayo de 2009, Montevideo—

in loving memory


Acaba de morir Mario Benedetti. Acaba de morir un Poeta —cómo ni la poesía nos libra de ese mate amargo.
Ha muerto un Poeta. El mundo sigue girando. Aunque ha muerto un Poeta. Pese a todo, el mundo sigue girando cuando muere un Poeta. Pero los poemas giran, también, aunque se muera el mundo. Eso queremos creer, eso creemos hasta creer. Se ha muerto un Poeta. Eso es todo; nada más, pero, sobre todo, nada menos.

Che Mario, hoy me cebaré unos mates en tu nombre. Buen viaje, compa (saludos a Raúl Sendic, Zitarrosa y los demás gurises).


K. Ramone

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Poemas de MARIO BENEDETTI


HAPPY BIRTHDAY


¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
¿cómo serán los demás sin este servidor?
¿o existirán tal como yo existo
sin los demás que se me fueron?
sin embargo
¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia
y otros una nobe en los ojos
y otros la mano de mi brazo?
¿cómo seremos todos sin nosotros?
¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor qué aroma
tendrá el ben(mal)dito mundo?
¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?
¿o acaso estas preguntas son las mismas
cada vez que alguien llega a los sesenta?

ya sabemos cómo es sin las respuestas
mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?

El soneto de rigor


Las rosas están insoportables en el florero
JAIME SABINES

Tal vez haya un rigor para encontrarte
el corazón de rosa rigurosa
ya que hablando en rigor no es poca cosa
que tu rigor de rosa no te harte.


Rosa que estás aquí o en cualquier parte
con tu rigor de pétalos, qué sosa
es tu fórmula intacta, tan hermosa
que ya es de rigor desprestigiarte.
Así que abandonándote en tus ramos
o dejándote al borde del camino
aplicarte el rigor es lo mejor.


Y el rigor no permite que te hagamos
liras ni odas cual floreros, sino
apenas el soneto de rigor.

Hagamos un trato

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.

(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.


Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.


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martes, 12 de mayo de 2009

JAMES ELLROY: JUST THE REAL DEMON DOG



JAMES ELLROY:

JUST THE REAL DEMON DOG




Lo siguiente es un extracto de una entrevista a James Ellroy:

The following is an excerpt from an interview of James Ellroy:


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Nota: Ayer había publicado este mismo extracto, sin traducción. Ahora, añado el mismo fragmento, aunque, respondiendo a la solicitud de algunas personas, he hecho una traducción.
KR


Is it true that your publisher made you edit White Jazz down from 900 pages to 400?
No, LA Confidential was 800 pages, I cut it to 635. I had developed a ‘telegraphic’ style that I later used in White Jazz.


(¿Es cierto que su editor le hizo recortar White Jazz de 900 a 400 páginas?
No, LA Confidential era de 800 páginas y la reduje a 635. Había desarrollado un estilo "telegráfico" que más tarde usé en White Jazz.)



By ‘telegraphic style’ you mean…
I am talking about the fractured sentence style only in White Jazz. I am not talking about the more concise style of American Tabloid or The Cold Six Thousand.



(Por "estilo telegráfico" usted quiere decir...
Estoy hablando del estilo de oración fracturada sólo en White Jazz. No sobre el estilo más conciso de American Tabloid o The Cold Six Thousand.)





Is your telegraphic style modelled from or used by any other writer?
There is no one else.



(¿Su estilo telegráfico se inspira en o es usado por algún otro escritor?
No hay ningún otro.)



It seems you are using fewer and fewer words to explain the most intricate stories. Many writers and artists when they reach their maturity tend to dispense with all that is superfluous and go straight to the essence. What is your process towards this minimalism?
It is actually more and more words. Secondly, the style is not minimalistic, it’s anti-minimilistic. It’s highly stylised, it’s extremely literal, it’s a direct expression of the language of the characters, their inner and outer lives, and the language of the base narrator, but there’s actually more physical description in this than there has been in my last few novels, it just doesn’t seem like it because it’s so stylised. It isn’t minimalistic at all.


(Parece que está usando cada vez menos palabras para explicar las más intrincadas historias. Muchos escritores y artistas, cuando alcanzan la madurez, tienden a prescindir de todo lo que es superfluo e ir directamente a la esencia. ¿Cuál es su proceso hacia este minimalismo?
Es, realmente, cada vez más más palabras. Segundo, el estilo no es minimalista, es antiminimalista. Altamente estilizado, extremadamente literal, una expresión directa del lenguaje de los personajes, su vida interior y exterior, y el lenguaje del narrador base, pero realmente hay más descripción física en esto que lo que ha habido en mis pocas últimas novelas, sólo que no se parece al minimalismo porque es demasiado estilizado. No es minimalismo en absoluto.)



What are the implications of minimalism for you?
Small lives, neurosis, an unromantic way of looking at the world, an absence of moral ardour or rigour and the denial of the fact that people have free will. If you have free will, and you know something is wrong, and you act upon it in the wrong way, you are a bad person. I heard somebody once say that there are no bad people, the forces that have made them force them to make their decisions and I don’t believe that.


(¿Cuáles son para usted las implicancias del minimalismo?
Pequeñas vidas, neurosis, una manera no romantica de mirar el mundo, una ausencia de ardor o rigor moral, y la negación del hecho de que las personas tienen libre albedrío. Si uno tiene libre albedrío y sabe que algo es incorrecto, y uno actúa según la manera equivocada, uno es una mala persona. Una vez oí a alguien decir que no hay malas personas, que las fuerzas existentes las han forzado a tomar sus decisiones. No creo en eso.)



Do you believe in God?
Yes.


(¿Cree en Dios?
Sí.)

Translated from English into Spanish by Kato Ramone

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Source: http://www.barcelonareview.com/24/e_lunch.htm



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martes, 5 de mayo de 2009

GUSTAVO PALAVECINO: EL POETA Y LA TUERCA GIRADA


GUSTAVO PALAVECINO: EL POETA Y LA TUERCA GIRADA


Hay trabajos que suponen un tour de force y que, como haría un gato nuevo o una ráfaga de viento de un millón y ¼ de kilómetros por segundo, te toman de las chascas y te sacuden. Es necesario girar la tuerca, es preciso intentar el ejercicio de tensar el arco.
Hace unos meses leí un poema de Gustavo Palavecino; aquel trabajo, aunque no me disgustó del todo, no me llegó tanto (de pronto sólo cosas de momento, de andar con la menstruación mental, qué sé yo, vaya uno a saber). Hace poco, no obstante, en el contexto de una lectura en que participaron varios connotados poetas, pude oír, desde el cómodo lugar de público, a Gustavo Palavecino: fue una maldita rica experiencia. Vi una actitud Zen, Zen por ciento Zen: y dediqué ese tiempo a fijarme en la tensión del arco. Entre otros, leyó el poema La Curtiembre. ¡Uf! Era otro poeta, eran poemas con otro peso, una densidad diferente, cualitativamente diferente: vi madurez, la oí, la degusté, la leí. Madurez, oficio. Eso se consigue madurando y trabajando con oficio —no hay otra.
La Curtiembre es un poema mayor; usa el guiño pero universaliza (pocos saben hacer eso, y poco es poco, sobre todo no es nunca más que poco, señoritas y señoritos); hay un tono que es al mismo tiempo solemne y coloquial, atado a una sonda en plena vena —la nuestra— en que sentimos el deambular de una reiteración, un estribillo que está vivo y nos toma y nos conmueve y remueve. Así debe ser un buen poema, justificadamente molestoso; que no nos deje impávidos, que salga a echar piedritas en los zapatos, ajíes en las orejas, espinas o navajas oxidadas bajo los párpados del corazón.
Gustavo Palavecino es hoy por hoy uno de los mejores poetas que me ha tocado leer y escuchar. Es, no un buen poeta a nivel regional o nacional o a nivel hispanoamericano, es un buen poeta “aquí y en la quebrá del ají”. Con signos de esta laya, podemos ver un vivo viviente que se llama Poesía y que, afortunadamente, pica como cacho ‘e cabra.
Acá La Curtiembre de Gustavo Palavecino.



K. Ramone

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Gustavo Palavecino


Medio vivo medio muerto por bulevares de desconcierto
mi cuerpo deriva sangrante
porque vengo recién saliendo de la curtiembre
donde fui despellejado vivo
y pude ver, a vista y paciencia de la sociedad de consumo,
como mi piel era machacada, puesta en sal en la curtiembre
y luego ofrecida al sol y a las moscas de la curtiembre.



Jamás olvidaré aquel hedor de la curtiembre,
ni la piedra de machacar, ni la sal, ni las moscas de la curtiembre
porque me despellejaron vivo a vista y paciencia de la inspección del trabajo,
a vista y paciencia de las reformas laborales y el sueldo mínimo,
me despellejaron en la curtiembre para fabricar chaucheras y corsés:
artículos de lujo para atraer a otros desgraciados a la curtiembre
que terminarán como yo, entrando y saliendo de la curtiembre,
como iguanas, despellejándonos una y otra vez para la curtiembre.


Todos los que han estado una y otra vez en la curtiembre
actúan como si jamás hubiesen puesto un pie en la curtiembre;
y a los señores de la curtiembre no les interesa ni tu carne ni tus interiores,
sólo les interesa despellejarte vivo, machacarte la piel en la curtiembre
y acelerar la regeneración para que ingresemos una y otra vez a los pabellones de la curtiembre.
Lo primero que te quitan son los párpados
para que jamás ingrese alguien dormido al mesón de la curtiembre
y te despellejan vivo para hacer spots televisivos de la faena de la curtiembre.



Machacan tu piel, la machacan una y otra vez los empleados de la curtiembre,
porque a los señores de la curtiembre no les gusta ensuciarse las manos,
ellos sólo diseñan estrategias para aumentar la producción de la curtiembre
y hay que decirlo: los empleados, la mayoría de las veces, terminan descuerados
también en la curtiembre.
Nadie termina muerto en la curtiembre,al menos no en el corto plazo,
en algunas oportunidades eres despellejador, en otras despellejado
puedes despellejar a tu esposa, a tus hijos o quizá ellos terminen despellejándote a ti,
porque así es la vida en la curtiembre,
es un ir y venir,
porque salimos y entramos una y otra vez a las dependencias de la curtiembre,
entramos para que nos despellejen vivos en la curtiembre,
para que nos rajen la piel en la curtiembre y la machaquen,
la machaquen una y otra vez.



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miércoles, 15 de abril de 2009

MOSKACHONDAS...

MOSKACHONDAS...


Otro acierto de nuestro fotógrafo, Héctor Labarca Rocco (el Maldito), Alias El Ojo, o ElMásOjosqueUnaMosca (y no olvidemos que las mosquitas tienen 8.003 ojos).
copyright: H.Labarca Rocco
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viernes, 3 de abril de 2009

EDUARDO KLEIN: EL POETA



EDUARDO KLEIN: EL POETA


La Poesía se divide en seis generaciones: 1)los muy malos, 2)los malos, 3)los mediocres, 4)los correctos (ojo con esta generación, la más peligrosa y sistémica, en donde abundan los gatos por liebre), 5)los buenos, 6)los muy buenos. Eduardo Klein pertenece a la generación de los muy buenos; sobre todo, NO pertenece a la generación de los correctos.
Es hoy por hoy uno de mis poetas predilectos. Lo será asimismo en el futuro . Vive en Curicó. Creo que nació en ChiledeHoy, un lugar insolente, ubicado justo debajo de un pedazo de lábaro algo rancio llamado "banderitachilena". Menos mal que en lugares como ChiledeHoy existe también un Chile en que surgen personas como Klein.


Hasta el momento, permanece inédito. Pronto, eso sí, en forma de libro, este buen maldito nos propinará un golpe en el mentón y un latigazo en las nalgas cuya fuerza y belleza nos harán entender que, frente a su poesía golpeadora, debemos ser unos masocas agradecidos —joder, tío, estamos muy cachondos esperando ya tu libro de poemas, ese libro vestido con traje de cuero negro, ajustado a las bolas o las tetas, látigo en mano, dildo en ristre, cómo jodidamente uno espera leer esos poemas escritos sobre tus, mis, nuestras nalgas espirituales.


La poesía de Klein es una poesía mayor. Si Klein fuera de la farándula, yo sería con gusto su paparazzi; Klein no es, empero, de la farádula, aunque sí es un paparazzi que hace fotos del mundo, ese Rock Star que va a morir de sobredosis de Ser, oh maldita droga Ser.

Klein nació en 1964; informaciones de último minuto me indican que, hasta ahora, está entero de vivo, papito.




K. Ramone


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POEMAS DE EDUARDO KLEIN

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RABIA CONTRA LAS MÁQUINAS


Dedicado a Theodore Kaczynski


Muera la máquina de tejer
Muera la máquina de afeitar
Muera la máquina de coser
Muera la máquina de copiar
Muera la máquina de moler
Muera la máquina de lavar
Muera la máquina de batir
Muera la máquina de calcular
Muera la máquina de pulir
Muera la máquina de excavar
Muera la máquina de sufrir
Muera la máquina de matar


Mueran todas las máquinas!
Menos la de escribir



BANDERAS
O LA DISOCIACIÓN DE LA SENSIBILIDAD




Al hombre le cambiaron
un ojo por un oído

McLuhan




Chile limita al norte
con Costa de Marfil
y al oeste
con Checoslovaquia

Chile limita al sur
con Ecuador
y al este
con la República Popular China


(en las banderas de la contratapa
del Pequeño Larousse Ilustrado)


PROBLEMA DE IDENTIDAD


Hay que salir
de vez en cuando a respirar:

el poeta es un submarino
que dispara
torpedos de realidad
pues apenas se escribe
este rebuznar
que nos ronda en la cabeza
ahogándo-
nos
atorándo-
nos
angustiando-
nos
nos
decimos poetas
por no decir
por no querer
o no poder
nombrar aquello
que en verdad somos:

hijos
naturales del abismo



EN LA ERA DE LOS PRODIGIOS


Deja que los hombres
se vayan a conquistar otros planetas

Aquí nos quedaremos
tú y yo
viéndoles alejarse entre las estrellas

Al final
tú sabes
como yo
que ellos algún día volverán
arrepentidos
como el hijo a la casa de su padre
donde los recibiremos alegres
ofreciéndoles
los frutos de la tierra despreciada

Por eso
deja que los hombres
se vayan a conquistar otros planetas
pues sólo así sabrán
que la belleza
también es de este mundo


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