domingo, 7 de septiembre de 2008

DELILAH: UN FEMICIDIO EN EL INSCONSCIENTE COLECTIVO


DELILAH, ESTA CANCIÓN DE TOM JONES QUE LLEVAMOS TARAREADA EN NUESTRO INSCONCIENTE (ALGUNOS, COMO ES MI CASO, DESDE PEQUEÑOS), ES EN REALIDAD UNA CANCIÓN QUE, DE HABER SIDO ESCRITA EN CHILE, PODRÍA HABERSE LLAMADO "LA MATÉ PORQUE ERA MÍA". EXISTE UNA VERSIÓN "SOFT" EN ESPAÑOL; SIN EMBARGO, LA LETRA ORIGINAL, LA DEL ÉXITO ORIGINAL, ES ASÍ DE FUERTE (no les mentiré, me gusta cantarla, me gusta oìrla, por una cuestión de oreja, de poesía —que adquiere ropajes desde el ángel hasta Jack the Ripper—, me gusta aun sabiendo lo que canto...nadie podrá matarme por escuchar y degustar una canción con tamaña letra, plena de literatura tipo Ellroy):
Delilah
Tom Jones(Traducción de K.Ramone)

Vi la luz
la noche que pasé inadvertido por su ventana
vi las vibrantes sombras de amor en su persiana
era mi mujer
cuando me engañó
vigilé y perdí el juicio
mi Delilah
por qué Delilah
me daba cuenta que esa chica no era buena para mí
pero estaba perdido como un esclavo que hombre alguno podía liberar

al amanecer cuando el hombre se marchó
yo estaba esperando

crucé la calle hacia su casa y ella abrió la puerta
estaba ahí de pie riendo
sentí el cuchillo en mi mano
y no rió más
mi Delilah
por qué Delilah

así que antes de que vengan a derribar la puerta
perdóname Delilah
ya no podía soportar más

estaba ahí de pie riendo
sentí el cuchillo en mi mano
y no rió más
mi Delilah
por qué Delilah

así que antes de que vengan a derribar la puerta
perdóname Delilah
ya no podía soportar más
perdóname Delilah
ya no podía soportar más





viernes, 29 de agosto de 2008

RUN, PROFESSOR DEWEY, RUN!!!

RUN, PROFESSOR DEWEY, RUN!!!




"Without some goals and some efforts to reach it, no man can live. "
JOH
N DEWEY

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"That day, for no particular reason, I decided to go for a little run. So I ran to the end of the road. And when I got there, I thought maybe I'd run to the end of town. And when I got there, I thought maybe I'd just run across Greenbow County. And I figured, since I run this far, maybe I'd just run across the great state of Alabama. And that's what I did. I ran clear across Alabama. For no particular reason I just kept on going. I ran clear to the ocean. And when I got there, I figured, since I'd gone this far, I might as well turn around, just keep on going. When I got to another ocean, I figured, since I'd gone this far, I might as well just turn back, keep right on going. When I got tired, I slept. When I got hungry, I ate. When I had to go... you know... I went."
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"Newsman: Sir, why are you running?
1st Reporter: Why are you running?
2nd Reporter: Are you doing this for world peace?
3rd Reporter: Are you doing this for women's right?
Newsman: Or for the environment?
Reporter: Or for animals?
3rd Reporter: Or for nuclear arms?
2nd Reporter: Why are you doing this?



Forrest: I just felt like running."
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RUN FORREST, RUN!!!!!!!!!!!!!!!









From FORREST GUMP

lunes, 25 de agosto de 2008

UNOS POEMAS DE RAYMOND CARVER (May 25, 1938-August 2, 1988)

UNOS POEMAS DE RAYMOND CARVER (May 25, 1938-August 2, 1988)


(traducidos por K. Ramone)

NOCHE DE DOMINGO

Haz uso de las cosas a tu alrededor.

La suave lluvia
tras la ventana, para empezar.
Este cigarrillo entre mis dedos,
estos pies sobre el sofá.
El tenue sonido del rock and roll,
el rojo Ferrari en mi cabeza.
La mujer ebria
dando tumbos por la cocina...
Ponlo todo,
úsalo.



SIMPLE

Un cambio en las nubes. El azul perfil de las montañas.
El oscuro amarillo de los campos.
Río negro. ¿Qué estoy haciendo aquí,
solo y lleno de remordimientos?

Sigo despreocupadamente comiendo del tazón
de frambuesas. Si estuviera muerto,
me recuerdo a mí mismo, no estaría
comiéndolas. No es tan simple.
Es así de sencillo.






FELICIDAD

Tan temprano todavía está un poco oscuro afuera.
Estoy cerca de la ventana con un café,
y las normales cosas que de madrugada
pasan por la mente

cuando veo al chico y su amigo
caminando calle arriba
para repartir el periódico.

Visten gorros y suéteres,
y uno de los chicos lleva en su hombro un bolso.
Son tan felices
que nada dicen, estos chicos.

Pienso que si pudieran, se tomarían
uno al otro del brazo.
Es temprano en la mañana,
y están haciendo esto al mismo tiempo.

Vienen, lentamente.
El cielo está aclarando,
aunque la luna aún se cierne pálida sobre el agua.

Belleza tal que por un minuto
la muerte y la ambición, incluso el amor,
no participan de esto.

Felicidad. Aparece
inesperadamente. Y realmente se aventura más allá:
cualquier madrugada habla de ello.




MI CUERVO



Un cuervo voló hacia el árbol tras mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes ni el cuervo de Galway,

ni de Frost, ni de Pasternak, ni el cuervo de Lorca.
O uno de los cuervos de Homero, lleno de sangre derramada,
después de la batalla. Este era sólo un cuervo,
que nunca en su vida calzó en algún lado
o hizo algo digno de mencionarse.

Se posó en la rama por algunos minutos.
Luego se reincorporó y voló hermosamente
fuera de mi vida.



ESTA MAÑANA



Esta mañana fue estupenda. Un poco de nieve
depositada en el suelo. El sol flotaba en un claro
cielo azul. El mar estaba azul, y verde-azul,
hasta donde el ojo podía ver.
Apenas una ondulación. Calma. Me vestí y salí
a dar un paseo, decidido a no regresar
hasta absorber lo que la Naturaleza tenía para ofrecer.
Pasé junto unos viejos, inclinados árboles.
Crucé un campo esparcido de piedras
donde se había acumulado nieve. Seguí avanzando
hasta que alcancé el acantilado.
Desde allí contemplé el mar y el cielo
y las gaviotas girando por encima de la blanca playa
abajo en la distancia. Todo estupendo. Todo bañado en una pura
y fresca luz. Pero, como es usual, mis pensamientos
comenzaron a vagar. Tuve que esforzarme
para ver lo que estaba viendo
y nada más. Tuve que decirme que esto es
lo que importaba, no lo otro. (¡Y lo vi,
por un minuto o dos!) Por un minuto o dos
se fueron de golpe las habituales reflexiones sobre
lo que estaba bien y lo que estaba mal: deber,
recuerdos sensibles, pensamientos de muerte, cómo debería tratar

con mi ex mujer. Todas las cosas
que esperaba se fueran esta mañana.
Lo que soporto cada día. Lo que
he pisoteado para mantenerme vivo.
Pero por un minuto o dos me olvidé
de mí mismo y todo lo demás. Sé que lo hice.
Para cuando regresé no sabía
dónde estaba. Hasta que unos pájaros se elevaron
desde los árboles nudosos. Y volaron
en la dirección en que yo necesitaba estar yendo.


EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA

Frescas noches de verano.
Ventanas abiertas
Faroles ardientes.
Fruta en el bol.
Y tu cabeza en mi hombro.
Estos son los instantes más felices del día.

Junto con la madrugada,
por supuesto. Y el momento
justo antes del almuerzo.
Y la tarde, y
la hora en que oscurece.
Pero amo

estas noches de verano.
Incluso más, pienso,
que aquellos otros momentos.
El trabajo terminado por el día.
Y nadie que pueda alcanzarnos ahora.
Ni nunca.

jueves, 21 de agosto de 2008

FRANK MILLER

FRANK MILLER

Digamos que Frank Miller nació el '57. Sigue vivo. Tiene el tipo de rostro de los personajes que dibuja. No sé si aún dibuja. Hoy es una especie de fenómeno mundial (gracias y a causa de las películas basadas en su trabajo gráfico: Sin City, 300). No sé. En su momento vi la adaptación de Sin City y me encantó. Me encantó ver Sin City en movimiento; me encantó ver que el trabajo de fotografía reconstruía las viñetas clásicas de Miller en blanco y negro. Se ha escrito mucho sobre Frank Miller. Yo sólo quiero, acá, darme un gustito. Compartirlo con ustedes. Al fin y al cabo Frank Miller es uno de los mitos de mi adolescencia (me veo tirado en la cama, o sentado al lado afuera de la casa, a pleno sol, tratando de convencerme de que eso que veía lo había dibujado alguien tan insecto como yo, tan libélula, tan hormiga, tan pulga, tan mosca, tan etcétera como yo); al fin y al cabo Frank Miller es una leyenda del cómic. Su reinvención de Batman se le agradece: lo que conocemos hoy de Batman, lo que nos intriga o choca o deprime, en fin, de ese tipo triste vestido de murciélago, se lo debemos en gran medida a Frank Miller. O digámoslo: se lo debemos primero a él. Frank Miller pertenece a la "gran industria Americana", es cierto; tiene, debe tener ahora mucha plata, es verdad; seguramente está, en materia de cotidianidad y de perspectivas, en las antípodas de mi vida, no lo puedo negar; tal vez, o es que tal vez no hay duda de ello, Frank Miller no sueña mis mismos sueños ni le atemorizan las mismas pesadillas que a mí; sin embargo, lo digo con la más rotunda y feliz "irresponsabilidad": me da exactamente lo mismo. Sólo me interesa saber que Frank Miller no es humano a la hora de dibujar, es un superhéroe —como los de sus dibujos y guiones, pero mejor, porque es humano y es imperfecto, y no es musculoso, se le cae el pelo, se le arruga la ropa, tiene pene, transpira, qué sé yo—, es algo fuera de serie en el mundo en serie de la historieta. Podría ocupar mil años de este blog para poner viñetas de cada uno de sus trabajos. Pero he optado por poner algunas tintas de SIN CITY, la ciudad del pecado que se parece demasiado al paraíso que he podido ver dormido —o en la vigilia de algunos días de mi vida cargados al barrote y a los filos metálicos—.
Tengo más de treinta años (desde hace siete años), aunque sólo cuando llegue a ser un adulto de verdad dejaré de maravillarme con estas cosas. Lo que soy incapaz de decir, y que es algo que las tarjetas de crédito no pueden comprar, es parte de mi fracaso como ser práctico y es la razón, pese a todo, de esta sonrisa.


K. Ramone


jueves, 14 de agosto de 2008

ME, MYSELF AND I (ARE ALL IN LOVE WITH YOU)

ME, MYSELF AND I (ARE ALL IN LOVE WITH YOU)
Irving Gordon, Allan Roberts , Alvin S. Kaufman

Me, myself and I
Are all in love with you
We all think you're wonderful
We do

Me, myself and I
Have just one point of view
We're convinced
There's no one else like you
It can't be denied dear
You brought the sun to us
We'd be satisfied dear
If you, you'd belong to one of us

So if you pass me by
Three hearts will break in two
Cause me, myself and I
Are all in love with you

Me,
myself and I
Are all in love with you
We all think you're wonderful
We do


Me, myself and I
Have just one point of view
We're convinced
There's no one else like you

It can't be denied dear
You brought the sun to us
We'd be satisfied dear
If you'd belong to one of us

So if you pass me by
Three hearts will break in two
Cause me, myself and I
Are all in love with you




—e imaginemos que la voz de Billie Holiday se allega a nuestro oído—

martes, 5 de agosto de 2008

SI NO CONOCÍAN A AGUSTÍN, YA ES HORA DE QUE LO VAYAN CONOCIENDO

SI NO CONOCÍAN A AGUSTÍN, YA ES HORA DE QUE LO VAYAN CONOCIENDO;
—Agustín Gálvez: un ser fascinante—
El video que verán a continuación forma parte de una serie llamada SERES FASCINANTES y, en el caso de Agustín, es la puritita verdad.
Agustín Gálvez, como he dicho por ahí, es para mí un latinoamericano nacido en Bilbao, España. Es un poeta, su vida es la vida de un poeta; es, además, músico, actor desde la comedia a la lágrima, cantante —una voz que cada día se la envidio, una envidia "sana" como dicen los embusteros—. Vive en Barcelona, conduce un microbús (es que de algo hay que vivir, por los dioses!!!, y, bueno, que eso de la experiencia vital también). Es amigo de amigos y es mi amigo. NO. No es esa la palabra exacta, pues la palabra exacta es Hermano; digamos, entonces, que Agustín Galvez es mi Hermano-Amigo.
Pronto haré una entrada casi a la altura de este Kucho amigo. Quiero, estoy planeando, una entrada rica para este ser rico. Sin embargo, ya es bueno que lo vayamos conociendo y les doy este adelanto, un delicioso aperitivo, de un SER FASCINANTE, mi yunta Agustín.
K. Ramone



miércoles, 30 de julio de 2008

MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO: UN POEMA DE PUÑETAZO Y LETRA!!!

MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO:

un poema de puñetazo y letra!!!

31 de julio de 1977-2008 = 31 años

(cedido cuatemente por el cuate Bruno Montané K.)

lunes, 28 de julio de 2008

NO HA EMPEZADO A LLOVER

NO HA EMPEZADO A LLOVER
K. Ramone

“No ha empezado a llover”. Pero en algún momento lo hará. Es así. Tal vez no hoy, quizá no mañana, acaso tampoco pasado. Puede transcurrir una semana o más, pero empezará a llover. Lo humano, lo absurdamente humano es todo lo que acabas de leer: que afirmemos que “no ha empezado a llover”, pero que lloverá. ¿Y si no llueve, si nunca más llueve? ¿Qué les diremos a nuestros nietos, cómo les describiremos la forma de aquel utensilio común y maravilloso como una cuchara? La lluvia. La posibilidad no es triste. No es triste, lo triste es habernos acostumbrado a la lluvia. Mi padre, por ejemplo, se acostumbró tanto a ella, que hasta hace unas semanas aún las gotas debían descender —cruzando tierra y larvas y restos de una ropa que vi muchas veces— hasta llegar a esa calavera fresca y hermosa, tierna, muerta pero mojada por las gotas de una lluvia, gotas mezcladas con pobreza, la infinita (no eterna) pobreza en que duerme, por fin como el ateo que siempre fue, mi viejo. Pero hablaba de la lluvia, sólo de la lluvia, de la misma lluvia que cae en Bilbao, en Curicó, en Barcelona, en Talca, en Blanes, en Concepción, bueno, no la misma, aunque para mí la misma. La lluvia de la que me habla Agustín en su mail, la lluvia que a nadie heredaremos, la egoísta lluvia que nos moja a cada uno, repartida como un pan que nadie pide, repartida como la hermosa cursilería de comparar la lluvia con un pan, ése, sí, el mismo, el mero pan. Mi mujer duerme y siento que todos los que duermen me protegen. No ha empezado a llover; ya es domingo. Este domingo Agustín va al concierto, yo regreso a la cárcel, el Brujo debe estar soñando con P, su hijo que tiene más o menos la edad de mi hijo, más o menos la edad que todos los dinosaurios tuvimos alguna vez, maldiciendo al mundo, escuchando punk rock o “Volver a los Diecisiete” de Violeta, la primera punk rocker de este ocaso, en fin, el mundo no se cae a pedazos ni se levanta por nuestros alaridos o sueños, por más que hayamos procurado ocupar, alguna vez en nuestras vidas, el alarido y el sueño (el orden puede cambiar), elementos no tan maravillosos ni tan simples como una cuchara, pero sí potencialmente peligrosos como un tenedor, aunque nunca tanto como una cuchilla. Recuerdo la última lluvia como si hubiese sido la última; sin embargo, mi recuerdo es vago, mi recuerdo es exactamente como el peligro de olvidar cómo era la lluvia, razón por la cual me temo que nuestros nietos conocerán nada más que una forma presumible, un vaho, una excusa. En otros planos de lo que ha sido, es y será nuestra vida y su entorno, ocurrirá lo mismo. Nuestros nietos no nos juzgarán, ocupados en jugar mientras algún loco guarda en su computador unas cuantas fotos de los últimos (bellos) mentirosos del planeta. Luego, en algún punto, todo se apagará lo mismo que una pantalla, habrá humo, cosas y siluetas variadas que se funden, se derriten, se vuelven cenizas... a qué seguir con la lista. Una despavorida carreta tirada por perros en llamas pasará corriendo entre las ruinas. Será lo último que alguien, cualquiera, alcance a ver. Claro, otros verán distintas cosas, pero acá, de nuevo, la escritura no puede inventariarlo todo, sólo exponer con laxitud algunos casos. Tal vez después vuelva a llover una vez más, no importa qué clase de lluvia. Una lluvia al fin y al cabo. Una que nadie verá. Un gesto inútil cayendo desde lo alto, mojando restos, secándose hasta despedir un olor a cosas, a cosas otra vez sin nombre.
Tengo, todavía, 36 años. Son, según mi reloj, exactamente las dos de la mañana en Chile. Por lo menos en esta parte del mundo, en la pequeña ciudad tan pequeña, no ha empezado a llover.
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lunes, 21 de julio de 2008

RAYMOND CARVER: de qué habla cuando habla de un poema suyo

RAYMOND CARVER: de qué habla cuando habla de un poema suyo

(Fragmento del texto de Raymond Carver:

My Father’s Life.

Traducción de K. Ramone)
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FOTOGRAFIA DE MI PADRE A SUS VEINTIDÓS AÑOS

Octubre. Aquí en esta húmeda, poco familiar cocina
estudio el azorado rostro joven de mi padre.
Vergonzosa sonrisa ancha, sostiene en una mano una ristra
de espinosas percas amarillas, en la otra
una botella de cerveza Carlsberg.

En jeans y camisa de franela, está apoyado
en el guardabarros de una Ford 1934.
Le habría gustado posar valiente y enérgico para su posteridad,
lucir su viejo sombrero ladeado sobre la oreja.
Toda su vida mi padre quiso ser osado.

Pero los ojos lo revelan, y las manos
que lánguidamente ofrecen la ristra de percas muertas
y la botella de cerveza. Padre, te quiero,
sin embargo cómo puedo darte las gracias, yo que tampoco
aguanto el licor
y ni siquiera conozco los sitios para pescar.




El poema es exacto en sus pormenores, excepto que papá murió en junio y no octubre, como dice la primera palabra del poema. Quería una palabra de más de una sílaba para hacerlo demorarse un poco. Pero, más que eso, yo quería un mes de días cortos y declinante luz, humo en el aire, cosas pereciendo, un mes más apropiado a lo que sentía en el momento en que escribí el poema. Junio era las noches y días de verano, graduaciones, mi aniversario de bodas, el cumpleaños de uno de mis hijos. Junio no era un mes para que en él muriera tu padre.
Después del oficio en la funeraria, después que hubimos ido afuera, una mujer que no conocía se me acercó y dijo: “Él es más feliz donde está ahora”. La miré fijamente hasta que se alejó. Aún recuerdo el pequeño botón del sombrero que llevaba. Luego uno de los primos de mi padre — no sabía el nombre del tipo— me alcanzó y tomó mi mano: “Todos lo extrañamos”, dijo, y supe que no lo estaba diciendo sólo para ser amable.
Comencé a llorar por primera vez desde que recibí la noticia. No había sido capaz de hacerlo antes. Por algún motivo, no había tenido el tiempo. Ahora, de repente, no podía parar. Abracé a mi mujer y lloré, mientras ella decía y hacía lo que podía para consolarme, allí, en medio de aquella tarde de verano.
Escuché a las personas diciendo consoladoras cosas a mi madre, y me alegró que la familia de papá hubiera aparecido, hubiera venido a donde él estaba. Pensé que recordaría cada cosa dicha y hecha aquel día, y tal vez hallar una manera de contarlas en algún momento. Pero no fue así. Olvidé todo o casi. Lo que recuerdo es que oí nuestro nombre utilizado bastante aquella tarde, el nombre de papá y mío. Pero sabía que estaban hablando de papá. Raymond, aquellas personas continuaban diciendo en sus hermosas voces de mi niñez: Raymond.

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viernes, 18 de julio de 2008

un poema de raymond carver

UN POEMA DE RAYMOND CARVER


Me gustan en la misma medida los cuentos y la poesía de Raymond Carver.
Como pocos, este poema transcribe el “universo” carveriano: la cotidianidad en estado puro y sucio; los atisbos de paz rotos por el infierno de los líos cotidianos; la hazaña de soportar y/o dejar de soportarse; lo mínimo que, sin embargo, es lo que nos hace vivir o nos hace no desear vivir, o nos mata o nos enloquece, en fin. Mis razones para rendirme ante este poema: su descolocante construcción, la ruta tonal trazada por Carver, el hallazgo de la escritura como intento de belleza o cínica belleza o cinismo a secas, los versos finales de este poema, aquello que, a manera de "real life", distrae del escape. Ese escalofrìo, esas ganas de arrancar y no mirar lo que está afuera del poema, alrededor de él, y que es el infierno, un infierno muerto de frío y soledad, un infierno que sólo quiere dormir, borracho, solo.
Ojalá les guste mi traducción.

K.Ramone
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Tu perro muere

por Raymond Carver

fue atropellado por una camioneta
lo encuentras a un lado de la carretera
y lo entierras.
te sientes mal por eso.
te sientes mal personalmente,
pero te sientes mal por tu hija
porque era su mascota
y lo amaba tanto.
solía canturrearle
y dejarlo dormir en su cama.
escribes un poema sobre eso.
lo llamas un poema para tu hija,
sobre el perro atropellado por una camioneta
y cómo te hiciste cargo de él,
lo sacaste al bosque
y lo enterraste hondo, hondo,
y ese poema resulta tan bueno
que casi sientes gusto de que el perrito
fuera atropellado, si no, no podrías jamás
haber escrito aquel buen poema.
entonces te sientas a escribir
un poema sobre la escritura de un poema
acerca de la muerte de aquel perro,
pero mientras estás escribiendo
oyes que una mujer grita
tu nombre, tu nombre de pila,
ambas sílabas,
y tu corazón se detiene.
después de un minuto, sigues escribiendo.
ella grita de nuevo.
te preguntas cuánto puede durar esto.


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(traduc. K. Ramone)