lunes, 31 de agosto de 2009

François Villon: Poemas



François Villon: Poemas


(1431 o 1432 en París, se pierde su rastro en 1463):








Cuarteta

Yo soy François -¡cuánto me pesa!
de París, cerca de Pontuesa.
Pendiendo de la cuerda de una toesa
sabrá mi cuello lo que mi culo pesa.
***
Balada Final
Aquí se cierra el testamento
que escribiera el pobre Villon.
Salid camino de su entierro
en cuanto oigáis el carillón
de color bermejo vestidos
porque murió mártir de amor:
esto juró por sus cojones
cuando del mundo se marchó.

De su palabra estoy seguro,
pues como a un bicho lo ahuyentó
llena de odio la que él amaba
y desde aquí hasta el Roussillon
no hay matorral, zarza o maleza
que no tenga -y no miento yo-
tela arrancada de sus bragas,
cuando del mundo se marchó.

Tal su aventura fue; un harapo
vestía cuando se murió.
Peor aún: amor lo pinchaba
y le causaba más dolor
mientras él se estaba muriendo
que la hebilla de un cinturón
-tanta crueldad nos causa asombro-
cuando del mundo se marchó.

Sabed lo que hizo él cuando se iba,
Príncipe bello como azor:
bebió un trago de vino tinto
cuando del mundo se marchó.

***
Balada de la Gorda Margot

Ítem, a la gorda Margot,
bello retrato, dulce cara
y a fe mía, ¡si la conozco!,
criatura muy abnegada
(yo la amo -me obliga el cuerpo-
y ella a mí ¡sabrosa muchacha!)
si por azar alguien la encuentra
que le transmita esta balada:

Si amo a la bella y sírvola os asusto?
¿me juzgáis vil y tonto y mentecato?
Tiene ella bienes para todo gusto.
Por su amor ciño daga, escudo y mato.
Cuando alguien viene tomo pronto un vaso
y de la pieza escúrrome callando.
Después le traigo queso y pan, lo abrazo,
si paga bien le digo: "¿Vuelve? ¿Cuándo?
Cuando esté en celo, amigo, lo esperamos
en el burdel en donde el pan ganamos".

Mas si amanece y no aportó dinero
¡ay de Margot! entonces enfurezco,
no puedo verla, degollarla quiero.
Tomo sus atavíos, salgo al fresco
y con que iré a venderlos la amenazo.
Ella se planta como el Anticristo
y de matarla ahí mismo sería el caso
pues por la muerte júrame de Cristo
que no lo haré. Y así peleamos
en el burdel en donde el pan ganamos.

Pero vuelve la paz, se tira un pedo
más criminal que de un cañón la bala,
riendo me da un golpe, luego, quedo,
"¡súbete!" dice, en tanto que se instala.
Dormimos como un zueco, ambos beodos.
Si despierta y su vientre aún reclama
se alza y me monta, tales son sus modos.
¡Nos aplasta!" gemimos yo y la cama,
"¡Por tu lujuria nos desvencijamos!"
en el burdel en donde el pan ganamos.

Que llueva o truene, tengo el pan seguro.
Soy vicioso y halléme una viciosa.
No sé cuál de los dos lo es más, lo juro.
Y la basura nos parece hermosa
y el honor nos repugna y lo ahuyentamos
en el burdel en donde el pan ganamos.


***
_(Las traducciones pertenecen a Rubén Abel Reches_________________

(*)La Gorda Margot, al parecer rostro y nombre pintados en el letrero de un burdel.