domingo, 8 de marzo de 2009

Juan Luis Martínez: la pájara desaparición de la autoría


JUAN LUIS MARTÍNEZ:
LA PÁJARA DESAPARICIÓN DE LA AUTORÍA


"Me complace irradiar una identidad velada como poeta;
esa noción de existir y no existir, de ser más literario que real."

JLM


a) La de Juan Luis Martínez (1942 – 1993) es una poesía de alto riesgo. Es hijo legítimo, como Linh o Rodrigo Lira por ejemplo, de Don Mito González, el padre de los mitos literarios hispanoamericanos; ante los mitos (veamos lo que sucede con Mario Santiago Papasquiaro en México), es fácil unirse a la cáfila de historias e historietas acerca del autor, de su entorno, y evitar "sanamente", de paso, el encuentro —choque a pleno hocico más bien, en el caso de los autores nombrados acá—, la lectura de los mismos. Sea para bien o mal, lo preferible es LEERLOS, hay que correr ese albur.


b-a) No fue un escritor marginado (gozó del respeto de sus pares, entre quienes, para variar, estuvo Lihn, llamado El Que Sabía Leer); fue, empero, y lo es aún, un escritor marginal. Alejado de la farándula literaria, de la obsesión por publicar, de las obscenidades propias del ombliguismo exacerbado, construyó una poesía que no es fácil.


b-a-c) De Juan Luis Martínez nos queda: la locuacidad de pájaro que sueña a otros pájaros, es decir, un ave que sueña que tiene otras voces en medio del ramaje tupido; una actitud ética, pero desde la literatura, o sea, una sola actitud provista de varias éticas; la posibilidad de ser serios pese a la voluntad del Yo, y el riesgo de naufragar cada día y salir convertido en fantasma de caballero andante, de doncella, de puta gata, en fin, la probabilidad de alcanzar formas o visiones humanas; sobre todo, nos queda un nombre —el suyo— tachado por propia mano (acto que, entre otros atentados gozosos, nos llama la atención acerca de lo que sí es —si es que de repente lo fuera— importante: el Poema, no el accidente, no la anécdota del autor); que todo lo dicho es parte, lo mismo que acá, de cada cosa dicha.


z-a) Nadie, nadie que sea un lector atento, por supuesto, resulta ileso después de la experiencia de su lectura. Cuando uno lee poesía de tal inmen/d/ensidad, debe salir con la cabeza rota en mil pedazos de vidrio, los brazos quebrados como ideas, las verijas molidas como comida de enfermo, los ojos volando lejos como puertas de después, las tetas o las tetillas revolcándose en el polvo.


Kato Ramone


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La desaparición de una familia

Por Juan Luis Martínez

1.- Antes que su hija de 5 años
se extraviara entre el comedor y la cocina
él le había advertido: "-Esta casa no es grande ni pequeña,
pero al menor descuido se borrarán las señales de ruta
y de ésta vida al fin, habrás perdido toda esperanza"


2.- Antes que su hijo de 10 años se extraviara
entre la sala de baño y el cuarto de los juguetes,
él le había advertido: "-Esta, la casa en que vives,
no es ancha ni delgada: sólo delgada como un cabello
y ancha tal vez como la aurora,
pero al menor descuido olvidarás las señales de ruta
y de esta vida al fin, habrás perdido toda esperanza".


3.- Antes que "Musch" y "Gurba", los gatos de la casa,
desaparecieran en el living
entre unos almohadones y un Buddha de porcelana,
él les había advertido: "
-Esta casa que hemos compartido durante tantos años
es bajita como el suelo y tan alta o más que el cielo,
pero, estad vigilantes
porque al menor descuido confundiréis las señales de ruta
y de esta vida al fin, habréis perdido toda esperanza".


4.- Antes que "Sogol", su pequeño fox-terrier, desapareciera
en el séptimo peldaño de la escalera hacia el 2º piso,
él le había dicho: "-Cuidado viejo camarada mío,
por las ventanas de esta casa entra el tiempo,
por las puertas sale el espacio;
al menor descuido ya no escucharás las señales de ruta
y de esta vida al fin, habrás perdido toda esperanza".


5.- Ese último día, antes que él mismo se extraviara
entre el desayuno y la hora del té,
advirtió para sus adentros:
"-Ahora que el tiempo se ha muerto
y el espacio agoniza en la cama de mi mujer,
desearía decir a los próximos que vienen,
que en esta casa miserable
nunca hubo ruta ni señal alguna
y de esta vida al fin, he perdido toda esperanza".


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OBSERVACIONES SOBRE EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS
Por Juan Luis Martínez


El Lenguaje de los Pájaros o Confabulación Fonética es un lenguaje inarticulado por medio del cual casi todos los pájaros y algunos escritores se expresan de la manera más irracional posible, es decir a través del silencio. La Confabulación Fonética no es sino la otra cara del silencio. (los pájaros más jóvenes como también así algunos escritores y músicos sufren hoy por exceso de libertad y están a la búsqueda del padre perdido)

Los pájaros ambicionan escapar escapar del círculo del árbol del lenguaje- desmesurada empresa, tanto más peligroso, cuanto más éxito alcanzan en ella -. Si logran escapar se desentienden de árbol y lenguaje. Se desentienden del silencio y de sí mismos. Ignoran que se desentienden y no entienden nada como no sea lo indecible. Se desescuchan del silencio. Se desescuchan de sí mismos. Quieren desescucharse del oído que alguna vez los escuchara: (los pájaros no cantan: los pájaros son cantados por el canto: despajareándose de sus pájaros el canto se des-en-canta de sí mismo: los pájaros reingresan al silencio: la memoria reconstruye en sentido inverso "El Canto de los Pájaros": los pájaros cantan al revés).

Los pájaros viven fundamentalmente entre los árboles y el aire y dado que sus sentimientos dependen de sus percepciones, el canto que emiten es el lenguaje transparente de su propio ser, quedando luego atrapados por él y haciendo que cada canto trace entonces un círculo mágico en torno a la especie a la que ellos pertenecen, un círculo del que no se puede huir, salvo para entrar en otro y así sucesivamente hasta la desaparición de cada pájaro en particular y en general hasta la desaparición y/o dispersión de toda la especie.

Los pájaros no ignoran que muchos poetas jóvenes torturan las palabras para que ellas den la impresión de profundidad. Se concluye que la literatura sólo sirve para engañar a pobres gentes respecto a una profundidad que no es tal. Saben que se ha abierto un abismo cada vez más ancho entre el lenguaje y el orden del mundo y entonces se dispersan o enmudecen: dispersan dispersas migas en el territorio de lo lingüístico para orientarse en el regreso (pero no regresan) porque no hay adonde regresar y también porque ellos mismos se desmigajan en silencio desde una muda gritería y tragan en silencio su propio des-en-canto: descantan una muda gritería. ¿Se tragan a pequeños picotazos el silencio de su muda gritería? : (cantando el des-en-canto descantan el silencio: el silencio se los traga).

A través del canto de los pájaros, el espíritu humano es capaz de darse a sí mismo juegos de significación en número infinito, combinaciones verbales y sonoras que le sugieran toda clase de sensaciones físicas o de emociones ante el infinito. (Develar el significado último del canto de los pájaros equivaldría al desciframiento de una fórmula enigmática: la eternidad incesantemente recompuesta de un jeroglífico perfecto, en el que el hombre jugaría a revelarse y a esconderse a sí mismo: casi el Libro de Mallarmé).

Cantando al revés los pájaros desencantan el canto hasta caer en el silencio: -lenguaje – lenguajeando el lenguaje -, lenguajeando el silencio en el desmigajamiento de un canto ya sin canto. Se diría: (restos de un Logos: migajas de un Logos: migas sin nombre para alimento de pájaros sin nombre: pájaros hambrientos: (pájaros hambreados por la hambruna y el silencio).

Desconstruyen en silencio, retroceden de unos árboles a otros: (han perdido el círculo y su centro: quieren cantar en todas partes y no cantan en ninguna): no pueden callar porque no tienen nada que decir y no teniendo nada picotean como último recurso las migajas del nombre del (autor): picotean en su nombre inaudible las sílabas anónimas del indecible Nombre de sí mismos.


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1 comentario:

Brujo dijo...

Ah, la poesía... ¡Ah, la poesía antes y después de J.L. Martínez! (nombrado, recuerdo ahora, como El Que Sabía Escribir Poemas Sin Quejarse).

;-)

Un abrazo