miércoles, 21 de octubre de 2009

EDUARDO LEYTON-PÉREZ: EL GRAN POETA NEGRO



EDUARDO LEYTON-PÉREZ: EL GRAN POETA NEGRO

Eduardo Leyton-Pérez, (Curicó, Chile, 1976) es hoy por hoy, no nos vayamos por las ramas, uno de los mejores poetas de Chile.


Eduardo Leyton-Pérez es el Poeta Negro, sí, como el poema de Antonin Artaud. Es bueno, y no es pirueta de don Azar, que se crucen, que se imbriquen más bien, Leyton-Poeta Negro-Artaud: algo se esconde y algo más brilla en tal aquelarre.


Leyton, el Poeta Negro, también Conde de Montmartre, tiene la responsabilidad escritural del oficio de años y las ganas a cuero vivo de la juventud. Esa responsabilidad ante la escritura y esas ganas las conservará por siempre, estoy seguro. Pablo De Rokha es constantemente homenajeado en sus versos; hay una escuela de construcción de imágenes a la que El Poeta Negro no sólo sigue, sino que aporta, con originalidad. Hay, en la poesía de este poeta, una mirada crítica de Chile y América Latina, pero sobre todo de Chile, país a ratos soberbio como pocos en esta era de la soberbia fundada en el dinero, el mercado, el consumismo, el chauvinismo, etc., y Leyton sabe capturar y dar forma a este dato a través de imágenes de una potencia que va de lo coloquial a lo solemne, en un manejo juguetón e inteligente de los distintos registros. La palabra desborda significados. Poesía de la buena, como el buen vino tinto de la zona del Maule o como una camiseta mundial del Curicó Unido (nuestro querido Curicunío, un club presente del fútbol del futuro).


Acá presentamos un poema porno-erótico-social-individual-púb(l)ico-íntimo: El Paisaje de la Gata, perteneciente a su segundo libro, El Deseo de Caronte, que será presentado en noviembre en la hermana (sí, hermana) Bolivia.


K. Ramone

(la fotografía de El Poeta Negro que acompaña esta nota pertenece al maestro de la fotografía Héctor Labarca Rocco)

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EL PAISAJE DE LA GATA

Por Eduardo Leyton-Pérez, Poeta Negro





La recuerdo en la pereza del post sexo
Cuando se le venía el coito inmemorial por los ojos
Y sus lágrimas que lubricaban la preocupación de cerrar la puerta
Eran como sus piernas aladas sumergidas en el orujo
Una rata le entraba y salía por la velluda cocina del mundo
Fijándome yo en los cartílagos de lo nefasto
Acomodándome para ver la película porno de su intención y su palabra.




Miles de horas
Cientos de países
Caterva de kilómetros le dura el recuerdo mientras recoge
Los pedazos de la vida que se comió en las uñas
De sus dedos sebosos
Jugando con éstos en círculos ante el eréctil estado ruinoso
De su tierra calentada al rojo por el soplete de su mano.




Arando su tiempo y su época
Distarían unos veinte años cuando fue tocada por la serpiente urbana
Ella dice que su aliento primigenio se lo llevó un buzo estelar de Pichilemu
Como si quisiera creerse una Afrodita.




Pero la espuma no le hace nacer sino que la vomita
Los perros acuden a pelearse esas bocanadas de maldad
Para llevársela a jugar en los cerros tan altos como los coturnos que calza.




Cuando yo besaba su masturbación de la mañana
Ella se retorcía asfixiando su clítoris en extremaunción
Condenado éste por el pecado de la privación
Por engañar a mi deseo que era ajeno.




Creo comparar su pornografía a los “cadenazos” de un 11 de septiembre
Con los vestidos de harapienta porque era pobre y triste esa noche.




Detenida por sospecha en un escaño de la plaza que se le fugaba del embrión
Llevaba un aborto en la boca y en la palabra
Comprándome una botella del mejor vino
Me incitaba a beberlo en su cuerpo.



Los aniversarios patrios del recuerdo que ya estarán en lo post-pretérito
Me acongojan me sangran me perforan.




No desprendían fragancias sus axilas tras la batea del post-sexo
Sólo asomaban de sus porosidades la madera bien quemada
Larvas infames y arañas ausentes de mi tiempo
Como la picazón que se viene escandalosa en los buses
Piojento me hago heridas en el casco derretido
Perdiéndose en las distancias de la 5 Sur y la concesión internacional de la uSUrA.



Ni siquiera sus cartas me llevan otra vez
Al orgasmo elevado en el soliloquio
Como un padrenuestro lascivo y sufriente
Único piojo superviviente incluso a las nieves.




                         ***

4 comentarios:

Sylvia Rojas Pastene dijo...

Buen poeta él, me parece, me parece. Su silencio construye una muralla cada vez que le veo, por eso me cae mal él, excelente poeta, aunque me caiga mal, es que a mí siempre me caen mal los silenciosos, me da miedo el silencio, el silencio ajeno obvio.

Buen poeta y poema has compartido estimado curicano, que le vamos hacer no queda otra que reconocer que de aguas negras salen grandes poetas blancos

Kato Ramone: Los Rincones Oscuros dijo...

Shyvy Kerida:

Gracias por tu visita, como siempre.

A mí me pasa que me cae bien, muy bien. Claro, hay poetas y escritores en general que a veces no me caen bien y sin embargo me gustan, o que aunque no me caigan bien me gustan como escritores. Y eso es madurez, separar esas cosas es madurez.

Pero en el caso de Eduardo Leyton, el Gran Poeta Negro, es mejor lo que me pasa: que una persona que me cae muy bien me guste además como escritor, que alguien que me gusta como escritor me caiga, además, bien.

Un abrazo grande y mi Kariño de siempre. Espero que estés más alivianada de pega, amiga.

Besos.

KR

Anónimo dijo...

Kato Ramone,

arrivé de casualidad (como no podía ser de otra manera), persiguiendo la foto de un manuscrito de Papasquiaro. Y me quedé dando vueltas y vueltas. Me gusta tu onda. Me gusta tu estilo. Además compartimos dos que tres severas obsesiones. Como la del que sabemos (o Raymond, oh Raymond). Ah, por cierto, en unos meses estoy pensando hacer un viaje a México y quisiera poder invitarle un cafecito a Rebeca. Crees que es posible que me cruces su mail? El mío es (... KR ha eliminado esta información personal del visitante) , si me escribes con el dato o sin el dato quizá podamos contarnos algo más.
Gracias.
Dale con todo.

L. Botka

Kato Ramone: Los Rincones Oscuros dijo...

Gracias por tu visita y tus comentarios, L. Botka.
Ya te he respondido a tu correo.
Un abrazo.

K.Ramone