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viernes, 12 de septiembre de 2008

THE FALL —una foto de Labarca Rocco—



THE FALL
—UNA FOTO DE LABARCA ROCCO, ALIAS EL OJO—



Labarca Rocco, El Ojo, es un fotógrafo de excepción. Ya antes hemos hablado sobre este tío: un Poeta, un poeta que "escribe" con su cámara o, mejor dicho, escriVE, porque es eso, su capacidad para ver allí donde otros no vemos, su poético-patológico-obsesivo-lúcido-esquizo-blablá y etcétera o exceterrador mirar. ¡¡¡MALDITO!!!! Lo vuelvo a decir, tanto desvelo de uno a veces, tanto buscar uno a veces o muchas o tantísimas veces "la" palabra que alcance para o se acerque a LA Palabra, y viene él, El Ojo, maldito Labarca Rocco y con un ¡click!, con ese merísimo eco del Big Bang logra los mejores poemas. Cómo se engrupe a la Palabra, cómo la seduce, cómo la conquista. La consigue, la agarra, la posee, la penetra, le besa los senos, le lame el ombligo, la sodomiza, la culea, le hace nanais, le arregla el pelito, le dice cositas cursis o cachondas, qué sé yo, a LA Palabra, pero el caso es que no sólo la vislumbra, la ve clarita en toda su desnudez. Vaya a saber uno qué podría hacer él con la Palabra, ya que la VE —VE a saber tú— y ya que la palabra se entrega como perrita o gran perra enterita para él y su mirada entretiernaylascivaentresantaydiabla... El Ojo, ese tío apellidado Labarca Rocco, la Barca en la Roca, el que la abarca a rock'n'roll, a click tras click. Un mago, no/ el sombrero del mago, no/ el conejo del mago, no/ porque sí, todo eso, nada más, sobre todo nada menos. Labarca Rocco es un lujo. Un Artista, sí, lo escribí bien, con esa mayúscula A con forma de casa, con una sola ventana en forma de triángulo: desde ahí mira El Ojo.


Hace unos días, me envió esta foto, la de LA CAÍDA. La Hormiga de Albert Camus. En realidad, la Hormiga Camus. La Hormiga S11, como me dijo él, "THE GROUND ZERO ANT" entonces, digo yo. A ver, pongamos las cosas en su lugar: esta foto es una Obra Maestra. No les quepa duda: toda la Historia Colectiva de ese lugar común nombrado Hombre Contemporáneo y la Historia Individual de alguno de nuestros días están presentes en esa imagen, en esa fracción de una fracción eterna capturada por El Ojo. Todos los dioses y todos los basureros del mundo; todos las/los SUPERTARS y todos los pobres huevones marcadores de paso están en esa foto; toda lo que circunda la literatura inconclusa de Kafka, el más grande, el gran "..." del siglo XX; todos los puntos de vista, todos los ríos que van a dar al mar y todos los ríEs que van a dar al Mal. Esa Hormiga parece que vio a Rocco y se dijo: Lo haré por él, me inmolaré para que él capture y fije mi testimonio, mi protesta, mi denuncia, mi pancarta de mundo, mi puteada de aire, mi triste condición de hormiguita sudamericana en un paisito triste y miserable y agrandado llamado como un ají que (en este caso) NO pica (O QUE DEJÓ DE PICAR HACE BASTANTE RATO: este país se rasca, pero no porque pique, se rasca por inercia no más): CHILE. Y Labarca Rocco y la Hormiga, El Gran Ojo y el Inmenso Insecto nos llaman al silencio, a la reflexión, a quedarnos absortos en la contemplación de la Imagen y su carga de símbolos y babas y semen y óvulos y sangre y tierra y hojitas secas y plástico y metal y calzones y calzoncillos y ositos de peluche y pistolas y boletos de micros y tajos y atajos y voces y piernas que se abren y puertas que se cierran y un viceversa y hormigas que caen y dejan de caer y hormigas que caen y dejan de caer y hormigas que caen y dejan de caer y seguirán cayendo y hormigas llevadas por el viento y reclamadas por la gravedad y antenitas que miran hacia el lente de una cámara y un guiño en pleno corazón que sólo vio el fotógrafo... y mucho más.

THE FALL es una Obra Maestra. Labarca Rocco es un Maestro, uno que —como todos aquellos pocos que DE VERDAD lo son— es humilde. Él sabe, porque este maldito aparte de maldito es muuuuuy inteligente, él sabe que lo que hay que hacer es HACER, que la "pega", el "curro", la "chamba", en fin, es finalmente la que habla, la que nos defiende y/o nos condena y la que tiene sobre todo los gestos y los hechos.

¡Click!, un sonido que dura lo que dura todo en esta vida.

K. Ramone

miércoles, 15 de abril de 2009

MOSKACHONDAS...

MOSKACHONDAS...


Otro acierto de nuestro fotógrafo, Héctor Labarca Rocco (el Maldito), Alias El Ojo, o ElMásOjosqueUnaMosca (y no olvidemos que las mosquitas tienen 8.003 ojos).
copyright: H.Labarca Rocco
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viernes, 5 de marzo de 2010

la tierra y el mar

LA TIERRA Y EL MAR
(en torno a tres fotografías de H. Labarca Rocco, en el contexto -demasiado lleno de contexto- 
del terremoto y el tsunami sufridos por Chile este 27 de febrero) 

Terremoto, maremoto, sismo, seísmo, tsunami, cataclismo, catástrofe, seudónimos para señalar lo innombrable. Ojos que recorren y capturan la orilla, la orilla del mar y del cielo, la larga orilla de la tierra y de su escombro, del ser humano y las ruinas en las ruinas de las ruinas, del "castigo de Dios" y su castigo de ser dios, del Dios que no castiga si no existe o que es incapaz de existir si no castiga, o del dios o Dios -como usted lo quiera- cuyo rostro les presento: ?
entonces de la muerte que llega porque vibra, de la vida que pasa nomás, que cabe en unos cuantos segundos atronadores e interminables. Qué diablos, qué diablos, la olas siguen pasando, la tierra sigue temblando, somos olas hechas de tierra, somos tierra en una ola, un ojo en movimiento que choca con un ojo detenido y se desmorona hacia adentro, mirada derrumbándose hacia adentro como una  costilla cansada, las dolorosas costillas al costado de los ojos, el corazón ladrido de los ojos, el aullido descorazonador de lo que es ojo, ladrillo a ladrillo, cemento a cemento, oscuridad a oscuridad,  pez a pez, 
peces bebidos por los peces. 
Pero recordemos: los peces, y sólo ellos, beben de sus semejantes. Zapatos peces calentándose a la orilla de una fogata de niebla que se extingue, el vivo retrato de la Marilyn muerta entre el húmedo derrumbe de las cosas, dos niñas riendo hasta el nivel del agua, el agua gata que se fue a mirar (curiosa) de cerca el rostro sonriente de las niñas en la marea, la cópula entre un Mar solo y una sola Mara. 
Lo que entró por la puerta de la cocina, salió después por la misma puerta, y las niñas y el nivel del agua y las niñas y el nivel del agua y las niñas y el nivel del agua.
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miércoles, 21 de octubre de 2009

EDUARDO LEYTON-PÉREZ: EL GRAN POETA NEGRO



EDUARDO LEYTON-PÉREZ: EL GRAN POETA NEGRO

Eduardo Leyton-Pérez, (Curicó, Chile, 1976) es hoy por hoy, no nos vayamos por las ramas, uno de los mejores poetas de Chile.


Eduardo Leyton-Pérez es el Poeta Negro, sí, como el poema de Antonin Artaud. Es bueno, y no es pirueta de don Azar, que se crucen, que se imbriquen más bien, Leyton-Poeta Negro-Artaud: algo se esconde y algo más brilla en tal aquelarre.


Leyton, el Poeta Negro, también Conde de Montmartre, tiene la responsabilidad escritural del oficio de años y las ganas a cuero vivo de la juventud. Esa responsabilidad ante la escritura y esas ganas las conservará por siempre, estoy seguro. Pablo De Rokha es constantemente homenajeado en sus versos; hay una escuela de construcción de imágenes a la que El Poeta Negro no sólo sigue, sino que aporta, con originalidad. Hay, en la poesía de este poeta, una mirada crítica de Chile y América Latina, pero sobre todo de Chile, país a ratos soberbio como pocos en esta era de la soberbia fundada en el dinero, el mercado, el consumismo, el chauvinismo, etc., y Leyton sabe capturar y dar forma a este dato a través de imágenes de una potencia que va de lo coloquial a lo solemne, en un manejo juguetón e inteligente de los distintos registros. La palabra desborda significados. Poesía de la buena, como el buen vino tinto de la zona del Maule o como una camiseta mundial del Curicó Unido (nuestro querido Curicunío, un club presente del fútbol del futuro).


Acá presentamos un poema porno-erótico-social-individual-púb(l)ico-íntimo: El Paisaje de la Gata, perteneciente a su segundo libro, El Deseo de Caronte, que será presentado en noviembre en la hermana (sí, hermana) Bolivia.


K. Ramone

(la fotografía de El Poeta Negro que acompaña esta nota pertenece al maestro de la fotografía Héctor Labarca Rocco)

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EL PAISAJE DE LA GATA

Por Eduardo Leyton-Pérez, Poeta Negro





La recuerdo en la pereza del post sexo
Cuando se le venía el coito inmemorial por los ojos
Y sus lágrimas que lubricaban la preocupación de cerrar la puerta
Eran como sus piernas aladas sumergidas en el orujo
Una rata le entraba y salía por la velluda cocina del mundo
Fijándome yo en los cartílagos de lo nefasto
Acomodándome para ver la película porno de su intención y su palabra.




Miles de horas
Cientos de países
Caterva de kilómetros le dura el recuerdo mientras recoge
Los pedazos de la vida que se comió en las uñas
De sus dedos sebosos
Jugando con éstos en círculos ante el eréctil estado ruinoso
De su tierra calentada al rojo por el soplete de su mano.




Arando su tiempo y su época
Distarían unos veinte años cuando fue tocada por la serpiente urbana
Ella dice que su aliento primigenio se lo llevó un buzo estelar de Pichilemu
Como si quisiera creerse una Afrodita.




Pero la espuma no le hace nacer sino que la vomita
Los perros acuden a pelearse esas bocanadas de maldad
Para llevársela a jugar en los cerros tan altos como los coturnos que calza.




Cuando yo besaba su masturbación de la mañana
Ella se retorcía asfixiando su clítoris en extremaunción
Condenado éste por el pecado de la privación
Por engañar a mi deseo que era ajeno.




Creo comparar su pornografía a los “cadenazos” de un 11 de septiembre
Con los vestidos de harapienta porque era pobre y triste esa noche.




Detenida por sospecha en un escaño de la plaza que se le fugaba del embrión
Llevaba un aborto en la boca y en la palabra
Comprándome una botella del mejor vino
Me incitaba a beberlo en su cuerpo.



Los aniversarios patrios del recuerdo que ya estarán en lo post-pretérito
Me acongojan me sangran me perforan.




No desprendían fragancias sus axilas tras la batea del post-sexo
Sólo asomaban de sus porosidades la madera bien quemada
Larvas infames y arañas ausentes de mi tiempo
Como la picazón que se viene escandalosa en los buses
Piojento me hago heridas en el casco derretido
Perdiéndose en las distancias de la 5 Sur y la concesión internacional de la uSUrA.



Ni siquiera sus cartas me llevan otra vez
Al orgasmo elevado en el soliloquio
Como un padrenuestro lascivo y sufriente
Único piojo superviviente incluso a las nieves.




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viernes, 7 de noviembre de 2008

VI EL TALÓN DE A. KILLER, UN BUEY Y UN CHANCHO Y ADEMÁS UN FERRARI DEL AÑO



VI EL TALÓN DE A. KILLER, UN BUEY Y UN CHANCHO Y ADEMÁS UN FERRARI DEL AÑO
K. Ramone



—fotografía de Hector Labarca Rocco, que acá llamaremos: El Baño de Miguel de Cervantes—


Ahí
por la noche de calle Fosa
vi la guata del buey manchada por un ombligo, qué digo uno
tal vez dos, acaso tres
y estropeada por la luz de la memoria y los recuerdos
—esa luz mohosa que con la certeza se aparea—
vi entonces, he de aclararlo, la panza de Albertiño Killer, A. Killer
mientras dejaba atrás su talón, atascadísimo
talón en la arteria ardiente del planeta estacionado en plena esquina de las putas
la misma en que viene brillando el Sol el año entero
como un rojo Ferrari del año. El talón de A. Killer
parecía el último cuchillo de los cogoteros
de los miserables asaltantes de curagüillas, androides ancianos
y gatos etílicos con cédulas de identidad falsas. El talón de A. Killer
yacía incrustado en las pozas de Sol a eso de las tres
del vino baboseado y vaciado por las verijas, lejos
de la imagen cursi de la poesía
en las antípodas de la imagen de un viento
vestido de ojo o de dos ojos
en el rostro de un niño soñando que es un tuerto
un tuerto vestido de travesti en pleno corazón de la poesía del Siglo de Oro.
Por eso por eso entonces
si no podía ser entonces que a mí me pareciera ver
sino que vi efectivamente
cómo ese Quevedo y ese cabrón pesado de Lope de Vega
venían manejando a todo chancho un Ferrari rojo del año
como queriendo volarles la raja a todos
mientras la rosa seguía viva y ardiendo en mi correo electrónico
mientras otras rosas seguían ardiendo en el frenesí de la cursilería
mientras más rosas llegaban con su fuego hasta la gota
de una amarga condición de flores hediendo a pensamiento.
Allí entendí la profecía
allí en el e-mail recién abierto
adiviné a Albertiño Killer, A. Killer
despertándose de golpe por culpa del frenazo de un Ferrari rojo del año
vi cómo él vio a esos dos chanchos bajarse del Ferrari rojo del año
vi casi (porque todo fue muy rápido lo juro)
la mano de A. Killer sacando su talón de la cintura
uno de sus tantos talones afilados como hojas de afeitar
y luego sólo vi las líneas, sólo el vaho invisible, sólo el viento (¡fuuuuzzzzzzz!)
y las cabezas del cabrón de Lope de Vega y ese tal Quevedo
rodando por el suelo, casi al llegar a la esquina de las putas.
Y la guata de buey con sus ombligos se iluminó de poesía
y entre un crimen y una rosa y el ciberespacio
pude ver que arrodillado un árbol
le echaba la mejor mamada a un curagüilla
un curagüilla con cara de psicólogo recién egresado
es decir
des
ár
ma
tete té
y re...bóta
ta
tatá
algo muy alejado de la imagen que uno puede tener
de una vivienda habitable.
(POR UNA CALLE PARALELA —ESTO NADIE LO VIO, SALVO CLARO ESTÁ EL NARRADOR OMNISCIENTE— PASABA MIGUELITO DE CERVANTES DROGADO HASTA LAS BABAS, CON UN COMIC DE MILO MANARA EN LOS BOLSILLOS Y UNAS MONEDAS PARA LA MICRO, SUPERLATIVAMENTE DESPREOCUPADO DE LA HISTORIA UNIVERSAL DE LA INFAMIA, ES DECIR, DEL CATÁLOGO DE LA NOVELÍSTICA Y SUS HECHORES, LA CRÓNICA AMARILLA DEL DERECHO DE AUTOR, LA POLÍTICA DE LA CITA Y LA ALUSION, LA BITÁCORA DEL PLAGIO, EL EDITORIAL DEL ESPEJISMO QUE NOMBRAN CONSTRUCTO, EN FIN, ASÍ IBA EL MIGUELITO DE CERVANTES, DOBLADO COMO UN RÍO IMA(R)GINARIO Y SUCIO Y SIEMPRE EXTRAÑO ANTE SÍ MISMO, BUSCANDO EN LA VEREDA, AHÍ EN MEDIO DE UNA NOCHE DE CHILE, SUS DIENTES POSTIZOS Y SU BRAZO ORTOPÉDICO, SIN LA AYUDA DE LOS CUALES LE ES IMPOSIBLE MASTICAR TABACO O MANIPULAR LA JERINGA CON QUE SE INOCULA DROGA DE LA MALA PERO BARATA. PERO ESTO, INSISTO, OCURRE EN UNA CALLE PARALELA, NO LE INTERESA A NADIE, NI A MIGUELITO DE CERVANTES, QUE ES INGENUO Y TIENE UNA VISIÓN HONESTA ACERCA DE LA LITERATURA Y POR ELLO FUE CONDENADO A UNA BIOGRAFÍA EN LOS LIBROS Y A UNA COTIDIANIDAD EN LA POBREZA, APALEADO POR ESA IMAGEN DE PRECURSOR DE LA QUE ÉL NI SIQUIERA SE DA CUENTA —TAN DROGADO QUE ANDA SIEMPRE, TAN VOLADO EN REAL-LIFE— Y CUYO MAYOR HOMENAJE HALLAMOS, NO EN LAS NOVELAS, SINO EN LOS CUENTOS DE SCI-FI)
El caso es que yo no vi nada
yo sólo estaba escribiéndole un mail a un amigo
preparando mi próximo libro de poemas que para variar
nada probaría, salvo que uno escribe y escribe y es triste a veces
y en ocasiones tiene depre y es fugazmente feliz
aunque esa fugacidad dure una vida y parezca una pose. Qué
le vamos a hacer
somos todos poetas (ombligos rodeados de cuerpo
sendos ombligos con patas de perra) y latinoamericanos
mientras los poetas chilenos Lope de Vega y Quevedo
vuelven a brillar por obra y gracia del exilio: leer nos quita la tierra
eso también lo sabemos, leer
es el asalto al propio cogote
la invariable reconstitución de un crimen
por eso es que la culpa
señor Verdugo, señor Mazmorra
no es de A. Killer y su talón filudo.
La culpa es del Ferrari rojo del año
ese mismo que vemos brillar hasta el momento
obnubiladamente disfrazado de Sol.


Mayo 2008



***


(Este poema pertenece al libro Los Escombros de un Actor Porno, Ed. LAR, 2009)